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VIAJES Y RUTAS EN MOTO VACACIONES EN MOTO POR IRLANDA
Capitulo 1 Capitulo 2 Capitulo3

El Inicio

El Ferry a Inglaterra

Llegada a Reino Unido

Llegada Irlanda

Waterford

La Península de Beara

Apuntes: Las carreteras en Irlanda

Apuntes: El carácter de los Irlandeses

 

La Península de Dingle

Rumbo al Burren

Apuntes: Los Bed & Breakfast en Irlanda

Apuntes: Los Monumentos en Irlanda

Spanish Point

Cliff of Moher

Connemara

Sally Gap y Glendarohg

Apuntes: La Comida en Irlanda

Apuntes: Los Campings en Irlanda

Anecdotas I: La peor noche

Anecdotas II: Las Avispas en Irlanda

Viaje en moto por IRLANDA
Aunque muchos de nosotros nunca nos hemos planteado el salir de España con nuestra montura, alguna que otra vez un par de valientes se echa encima la mochila, en este caso la moto y algunas maletas y emprende rumbo a otros países de la UE, en este caso particular el destino fue Irlanda Aquí tenéis los comentarios vividos por José Manuel y su compañera Silvia.

El Inicio
Salimos de Madrid una calurosa tarde del mes de agosto. Mis acompañantes de viaje eran, como no, mi sufrida compañera, Silvia, y mi recién estrenada Suzuki GSX 750 F, retirada del concesionario apenas una semana antes y con algo mas de 1000 km..

Durante la mañana, mientras la cargaba, me pareció increíblemente bonita y rutera . Con su juego de maletas, su top-case y u bolsa de depósito doble apenas se veía, y sentía emoción pensando en lo que nos esperaba a los tres. Cuando por fin nos subimos en ella, tras echar la vista atrás y comprobar que Silvia se había acomodado, agarré el manillar, embrague y sentí entonces un intenso escalofrío de pura satisfacción. Por fin realizaría un viaje que siempre había soñado.

El Ferry a Inglaterra

Tras atravesar el Páramo de Masa y el puerto del Escudo con una densa niebla y hasta frío, llegamos a Santander, primera noche de camping y a las 9 hs. del día siguiente a embarcar De España salen hacia el Sur de Inglaterra 2 líneas de ferrys que operan en verano a pleno rendimiento, una de Santander y otra desde Bilbao. Santander

Pensamos que era mucho mejor viajar en ferry para llegar a Inglaterra frescos y descansados, pues nuestro destino final era Irlanda, y la alternativa de atravesar Francia y cruzar el canal se nos hacía un tanto pesada y cara. Tan solo teníamos 18 días para verlo todo y desde luego acertamos.

El ferry, era un pellizco importante a nuestro presupuesto, pero no nos pareció caro en absoluto (750 € ida y vuelta en camarote doble los dos), esta totalmente equipado, igual que un crucero de lujo, piscina cubierta, solarium, cines, restaurantes, discoteca, osea todo lo indispensable para no aburrirte un solo momento y además dejarte los pecunios si te descuidas.

La travesía en verano es muy agradable y el sol acompaña (al menos a salir de España) . Su duración es de 24 hs. y es recomendable reservar camarote, pues están bien equipados y super limpios, son silenciosos y cómodos.

El no pillar camarote significa que tendrás que pasar la noche en algún salón del barco intentando dormir en un sillón que no esta diseñado precisamente para ese uso, por lo que casi todo el mundo acababa durmiendo sobre la moqueta del suelo. Además el precio del billete con camarote doble apenas se incrementa.

Al amanecer, tras desayunar, podíamos ya divisar desde lejos las costas del sur de Inglaterra y la visión, aunque romántica, ya nos avisaba de que íbamos a chupar agua por un tubo, pues el cielo estaba totalmente cubierto y comenzaba a lloviznar.

Llegada a Reino Unido  
Plymouth Ferry Llegamos a Plymouth y tras pasar un minucioso control aduanero salimos del puerto. Me asaltó en ese momento la gran duda de cómo me adaptaría a la conducción por la izquierda. Me concentre al máximo para no cometer errores y cruce la ciudad dirección Pembroke (Gales) a unos 500 km., y donde con suerte enlazaríamos con el ferry que sale hacia Rosslaire (Irlanda) a eso de las tres de la tarde.
Es asombroso lo rápido que puedes adaptarte a la conducción por la izquierda, aunque hay que reconocer que la educación vial de los ingleses y su red de autopistas facilitan muchísimo las cosas. Las autopistas son totalmente gratuitas, TODAS, muy bien asfaltadas, amplias, y los coches parecen circular sobre raíles. Nadie hace maniobras bruscas, nadie rebasa los limites, todo parece extrañamente armonioso. Me acordé mucho del anuncio del Bora. Aunque me fastidia reconocerlo, estos ingleses muestran una educación exquisita al volante, realmente están a años luz . Irlanda, sin embargo, es otra historia. Pembroke
Llegamos a Pembroke al medio día, tras 500 "armoniosos" Km. , con el tiempo justo de sacar los pasajes. Al llegar a la cola de embarque comenzó a llover densamente y tuvimos que abandonar la cola para ponernos los trajes de agua. Recuerdo que en la misma cola había un alemán con su BMW que ni se inmutó por la lluvia, ahí estaba él sobre su moto, altivo ,como un trozo de mármol, y no me extraña, iba forrado de Gore-tex de arriba abajo. Le mirábamos con sana envidia, pues el estar continuamente quitándonos y poniéndonos el traje de agua iba a ser el pan de cada día a partir de ese momento.

 

 Llegada Irlanda
Tras una travesía del mar de Irlanda super movida y con un infernal tiempo al principio, llegamos a Rosslaire Harbour, donde curiosamente y después de seis horas de crucero, lucía el sol. Esto nos alegró mucho, pues la perspectiva de tener que montar la tienda bajo la lluvia el primer día, era desoladora, aunque después nos acostumbraríamos.
Curiosamente, el mes mas seco en Irlanda es febrero, siendo agosto un mes de bastante agua, pero no os desmoralicéis, a cada chaparrón le sigue siempre, invariablemente, un potente claro de sol que resalta aún mas si cabe, los 100.000 tonos de verde que ofrece de forma continua Irlanda.
A la mañana siguiente iniciamos nuestro recorrido. El tiempo en Irlanda en estas fechas al contrario de lo que mucha gente piensa no es seco, sino bastante lluvioso.
Os aseguro que se llega a aborrecer el color verde. Nunca había visto cosa igual.

Waterford  

Al llegar a este sitio nos llamó mucho a atención, y esto sería una nota dominante a lo largo de todo el viaje, la disposición de los cementerios.

Los hacen en muchos casos en el centro de las ciudades, al lado de las cunetas de las carreteras, junto a parque públicos e iglesias, donde corretean y juegan niños, en cualquier lado pueden verse las inclinadas y musgosas cruces celtas que les dan un aire fantasmal, y sin embargo están completamente integrados en el paisaje.

 

No se construyen tapias que los oculten a la vista, como hacemos aquí, sino que forman parte del "mobiliario urbano" de cada villa.

 

Apuntes: Las carreteras en Irlanda

Las carreteras en Irlanda son sencillamente espantosas, un lugar perfecto para los amantes de las trail. Las autovías no existen. Las vías principales del interior están infectadas de tráfico de camiones y en muchos km. ni siquiera hay arcenes.

La marcas viales de la carretera tampoco existen, solo unos incómodos "ojos de gato" que marcan el eje central de la carretera y con los que tropiezas en cada adelantamiento, es frecuente que haya que circular durante muchos, muchos km., por tramos de grava.

Por cierto, allí se puede adelantar en cualquier circunstancia, pues la red vial es tan deficiente que los conductores adelantan en casi cualquier situación.

Lo principal es facilitar siempre el adelantamiento, aunque este prohibido por una señal. La presencia policial es mínima y con frecuencia hacen la vista gorda.

No conducen mal, ni son imprudentes, simplemente se adaptan a lo que tienen. Eso si, son super tranquilos y jamás oiréis un claxon, o una discusión de tráfico, repito, jamás.

La Península de Beara
Esta situada en la costa occidental, y es realmente bonita. Las carreteras discurren sin tráfico por una sucesión de pueblecitos costeros.
Existe un desfiladero poco transitado y conocido con el nombre de Devil Pass. Su construcción costó cientos de vidas y por curiosidad decidimos recorrerlo, pero empezó a caer tal cantidad de agua, que lo único que recuerdo es una gran imagen de un Cristo blanco a la derecha de la carretera, que dicho sea de paso, en medio de aquel desolado paraje, acojonaba un rato.
Es también posible visitar algún castillo semiderruido. Para hacerlo tan solo tendréis que levantar vosotros mismos la cancela de la finca donde este, y depositar en un cajón de madera repleto de monedas la tarifa correspondiente que viene fijada por otro trozo de madera en el que están descritas.

Allí no hay nadie que controle la entrada, ni acompañe durante la visita, todo esta "automatizado", de forma que pagas tu tarifa si tu grado de civismo da para ello, levantas la cancela y vía libre. ¿ os imagináis una situación así en España?. Yo no.

 

Apuntes: El carácter de los Irlandeses

El caracter de la gente es típicamente británico, extremadamente correctos en el trato, amables y educados, pero un poco fríos. A pesar de que los irlandeses tienen fama de ser mas fogosos, te puedo asegurar que no es así.

Nadie a quien pidas ayuda dejará de ayudarte, pero no esperes que después se tomen unas cañas contigo. Allí nadie se pone nervioso o altera por nada, todo transcurre con demasiada tranquilidad, parece que te mueves dentro de un cuento de hadas.

Aunque parece ser que todo esto cambia dentro de los Pubs después de unas cervezas, pero esa faceta de la vida irlandesa no la conozco, pues a las 8 de la tarde estabamos tan reventados que ya estabamos en la tienda durmiendo.

 

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